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martes, 14 de octubre de 2014

Cráneos malditos. El enigma de las calaveras aulladoras.



De entre todas las historias extrañas que circulan en el Reino Unido algunas de las más llamativas hacen referencia a supuestos cráneos malditos que, entre otras cosas, atraen la mala suerte a sus propietarios. Se les conoce como screaming skulls (calaveras aulladoras) y en este artículo les contamos las misteriosas leyendas que les rodean.




La creencia en la existencia de fantasmas se encuentra presente en todas las sociedades de la Tierra y en todas las épocas y está unida intrínsecamente al fenómeno universal de la religión y a la convicción de que dentro de nosotros existe un fragmento de sustancia divina indestructible que no desaparece tras la muerte. Las leyendas, loscuentos, los rumores y el folclore dan testimonio de ello desde los primeros escritos sumerios y egipcios y reflejan el interés que los seres humanos han tenido siempre por lo que sucede más allá de la tumba, por esos millones de “espíritus” que no han sido aniquilados aunque se hayan hecho invisibles para los mortales, que todavía ven, oyen y perciben solo por medio de sus imperfectos órganos de los sentidos. Naturalmente, los detalles varían dependiendo del tiempo y de la sociedad, pero, en general, estas tradicionales historias sobrenaturales suelen regirse por estrictas convenciones narrativas. Es inquietante y sorprendente la similitud existente entre las historias chinas de fantasmas y las occidentales o entre los fantasmas de la Grecia antigua y los de la novela gótica del siglo XIX, por ejemplo. El fantasma advierte sobre peligros inminentes que acechan a sus seres queridos, demanda de ellos plegarias o un recuerdo más vívido, exige venganza o simplemente vaga por el universo material de sus antiguas posesiones vistiendo sus indumentarias de costumbre y llenando de temor el corazón de quienes se cruzan en su camino. Sin embargo, existen unas curiosas historias de fantasmas que parecen ser casi exclusivas de Gran Bretaña.


EXTRAÑA MARIPOSA


En El retorno de los brujos (1960) Louis Pauwels y Jacques Bergier se hacían eco de una pregunta planteada por Charles Fort, el coleccionista de hechos curiosos:

“En este momento tengo un ejemplar de mariposa particularmente ruidosa: una esfinge de calavera. Chilla como un ratón y el sonido me parece vocal. Se dice que la mariposa Kalima, semejante a una hoja muerta, imita a las hojas muertas. Pero ¿la esfinge de calavera imita acaso a las osamentas?”. Fort se refería a la Acherontia atropos, una especie de mariposa nocturna que presenta en el dorso del tórax un dibujo que se asemeja a una calavera humana y que saltó a la fama gracias a El silencio de los corderos (Jonathan Demme, 1981). Con un tamaño considerable, de 9 a 12 cm en el caso de las hembras, emite un zumbido agudo al ser molestada:





Un ejemplar de “Acherontia atropos”, también llamada “esfinge de la calavera” o “polilla de la muerte” debido al dibujo que presenta en su tórax.

“Un sonido tan fuerte y tan expresivo de dolor que sobrecogió mis nervios como un toque de difuntos”, decía Poe en La esfinge (1846). Algunas orugas de esfinges tropicales, como la Hemeroplanes triptolemus, imitan a las serpientes cuando se sienten amenazadas. Expanden el tórax, con lo que exponen dos manchas que parecen ojos, y se colocan con el vientre hacia arriba, simulando al reptil en actitud amenazante. En ocasiones llegan incluso a vomitar sustancias pegajosas y aun tóxicas. Fort se preguntaba si la esfinge de calavera habría llegado a desarrollar un camuflaje tan perfecto, si realmente imitaba a algo; algo capaz de aterrorizar al más implacable de sus depredadores. Sin duda, Fort pensaba en este elemento fantasmagórico y confinado a las brumas británicas del que estamos hablando: las screaming skulls o calaveras aulladoras.


QUEJIDOS DE ULTRATUMBA



Una calavera aulladora es un cráneo humano de origen incierto que supuestamente provoca desgracias, fenómenos tipo poltergeist y que, sobre todo –y a ello debe su nombre–, “grita” cuando es desplazado del lugar que ocupa en una mansión. Cómo llegó el cráneo a este lugar suele ser objeto de pintorescas historias, que también explican por qué la calavera no desea ser enterrada. La más famosa es una que reside en Bettiscombe Manor (Dorset, Reino Unido). La tradición incluye varias versiones sobre ella. Una de estas afirma que en 1685 el propietario de la casa era un hombre llamado Azariah Pinney que participó en la Rebelión de Monmouth para derrocar al rey Jaime II. Después del fracaso de la revuelta, Pinney fue desterrado a la isla de Nevis, una colonia británica en las Antillas. Allí se convirtió en un próspero hombre de negocios gracias a la caña de azúcar. Cuando falleció, en 1720, le dejó todo a su nieto, John Frederick Pinney, que se había criado en Bettiscombe. Sin embargo, cuando este viajó a Nevis se mostró horrorizado por el sistema de esclavitud establecido en las plantaciones y cedió su herencia a su primo,





Calavera aulladora de Bettiscombe Manor, atribuida a un esclavo antillano. En el cuadro que está detrás de ella vemos a John Pinney, quien, según la leyenda, lo llevó consigo a Gran Bretaña

John Pretor. John Frederick regresó a Gran Bretaña y trajo consigo a un esclavo negro que antes de emprender el viaje le había hecho jurar que le daría sepultura en su tierra natal. El esclavo falleció, pero Pinney faltó a su palabra y lo enterró en el cementerio de Bettiscombe. A partir de entonces y durante varias semanas el sueño de los moradores de la mansión se vio perturbado por quejidos, gritos y golpes. Pinney exhumó el cadáver y lo depositó en el desván. A partir de entonces cesó toda actividad paranormal. No se sabe por qué, pero tras varios años de los restos del esclavo solo se conservaba su calavera, desprovista de la mandíbula. En The Realm of Ghosts (1964), Eric Maple registró diferentes historias acerca de esta calavera. Se decía que en las diversas ocasiones en las que se había intentado retirarla de la mansión la comarca entera había sufrido terribles consecuencias: una tormenta arrasó las cosechas o el ganado enfermó y murió. Incluso alguno de los propietarios de la mansión había fallecido poco después de intentar deshacerse de ella. Uno de ellos la había enterrado a varios metros de profundidad solo para descubrir a la mañana siguiente que el cráneo había salido de su tumba y esperaba ser devuelto a la casa. Por otra parte, un ama de llaves comentó a un visitante en 1847 que la calavera protegía la casa de los malos espíritus. Maple entrevistó a un individuo que recordaba que siendo niño había oído “los gritos de la calavera que guardaban en la buhardilla, que eran más bien chillidos, como los de un ratón atrapado”.





Este testimonio era un poco desconcertante, pues hasta ese momento la creencia general era que la calavera solo chillaba cuando la sacaban de la casa. Otros habitantes del lugar mencionaban una especie de “tableteo” procedente del desván donde “ellos” (cuya identidad se dejaba a la imaginación del oyente) parecían estar jugando a los bolos con la calavera.


EN EL FONDO DEL FOSO



En la casa solariega de Wardley Hall, en el condado de Leicester, se conserva la calavera del padre Ambrose Barlow, sacerdote católico ejecutado en 1641 por traición a la Corona. Fue decapitado y su cabeza permaneció expuesta en una pica en la iglesia de Manchester. Francis Downes, un devoto católico, la compró y la mantuvo oculta en la casa por temor a que se descubrieran sus creencias. La escondió tan bien que no fue encontrada hasta mediados del siglo XVIII por Matthew Moreton, entonces propietario de la mansión. Uno de sus criados, creyendo que pertenecía a un animal, la arrojó a un foso lleno de agua. Entonces se desató una terrible tormenta y cuando el propietario de la casa fue informado por el criado de lo que había hecho, atribuyó la tempestad a la cólera de la calavera, por lo que drenó el foso y volvió a llevarla a la casa. La tradición cuenta que siempre que se ha intentado darle sepultura las tierras y las propiedades de la mansión han sufrido daños. Además, parece ser indestructible, pues a pesar de haber sido quemada e incluso rota en mil pedazos, siempre es encontrada al día siguiente en el vestíbulo, intacta y mostrando su eterna sonrisa burlona.



Calavera de Ambrose Barlow


BURTON AGNES HALL…y la calavera de Anne Griffith



Burton Agnes Hall, en el condado de York, alberga la calavera de Anne Griffith. La tradición dice que Anne y sus dos hermanas encargaron la construcción de la casa en el siglo XVI. Antes de que fuera acabada, Anne fue atacada por un grupo de salteadores mientras paseaba por las inmediaciones del lugar. A consecuencia de las heridas recibidas, falleció cinco días más tarde, no sin antes expresar su deseo de que su calavera se conservara entre los muros de la mansión para poderla ver concluida. Pero sus hermanas dieron sepultura al cadáver. Entonces comenzaron a producirse misteriosos ruidos. Sus hermanas exhumaron el cuerpo y se sorprendieron mucho al ver que el cráneo estaba completamente descarnado y separado del cuerpo, a pesar del poco tiempo transcurrido desde el entierro. Y parecía sonreír… La calavera fue depositada en la casa, pero años después, cuando fue heredada por la familia Bonynton, esta decidió deshacerse de ella y la enterraron. Pronto los terroríficos gemidos les hicieron desistir de su idea. Un propietario posterior decidió emparedarla, por lo que se desconoce su localización actual. También se dice que el fantasma de Anne se aparece cada aniversario de su muerte.




LA CURIOSIDAD



Una calavera reacia a ser enterrada se conserva en Higher Farm, en Chilton Cantelo, condado de Somerset. Se le atribuye a un tal Teophilus Broome, fallecido en 1670, después de expresar su deseo de que su cráneo se conservara en la granja. Todos los intentos de sepultarla dieron lugar a “terribles sonidos, indicativos de profundo disgusto”, según reza en una inscripción de la lápida mortuoria.




DICKIE: La “mascota” llorona



Tunstead Farm, cerca de Chapel-en-le-Frith, en el condado de Derbyshire, guarda entre sus muros una calavera llamada Dickie. Un nombre extraño, pues la tradición afirma que perteneció a una mujer que fue asesinada dentro de la casa. Antes de morir dejó dicho que quería que sus restos mortales reposaran para siempre en su interior. Con los años, el esqueleto fue perdiéndose hasta que solo quedó el cráneo. Se dice que Dickie emite gritos no solo cuando la sacan de la casa, sino también cuando llegan extraños, cuando enferma algún animal o cuando alguien de la familia va a morir. En cierta ocasión fue robada y llevada a Disley y los ladrones tuvieron que soportar tal cantidad de gritos y estrepitosos ruidos que no les quedó más remedio que devolverla a su hogar.



Extracto del artículo de Manuel Moros Peña, publicado en Más Allá de la Ciencia nº243

http://misterios.co/

miércoles, 20 de agosto de 2014

El sanatorio de la Alfaguara



El hospital de Bertha

La alemana Bertha Wihelmi decidió dedicar su vida a los demás luchando contra la tuberculosis tras que su hermano falleciera de dicha enfermedad, que por aquella época era en muchos casos incurable. Como mal menor, los infectados por la mortal dolencia que eran tratados a tiempo, disfrutaban de una muerte digna y de cierta calidad de vida en el escaso tiempo que los separaba de su inexorable final. Aquel triste suceso marcaría para siempre a la alemana. Con la intención de prestar auxilio a aquellos que sufrieran con la enfermedad que se había llevado a su hermano a la tumba, se instaló en Alfacar. En este hermoso rincón de la geografía española construyó un sanatorio, obra en la que empleó todos sus ahorros. El enclave, rodeado de bosques, sería el lugar perfecto para la recuperación, aunque tan sólo fuese parcial, de los pacientes. Los granadinos acogieron con estusiasmo la inauguración del hospital y la prensa de la época elogió ampliamente la iniciativa. Pronto sus instalaciones estuvieron repletas de afectados, que disfrutaron de las bondades de Bertha y sus enfermeros. Sin embargo, de la noche a la mañana sucedió algo extraño y el hospital fue clausurado. Los enfermos se vieron obligados a desalojar el centro, el cual desde entonces permanece en un lamentable estado de abandono. Cuenta la leyenda popular que Bertha no pudo soportar por más tiempo la ausencia de su hermano y se suicidó en una de las habitaciones del sanatorio, posiblemente ahorcada. Otras versiones, quizá más realistas, apuntan que su fallecimiento estuvo provocado por un derrame cerebral. El caso es que tras la desaparición de Bertha nadie continuó con la obra de la buena mujer. Hoy en día el antiguo hospital es poco más que unos muros viejos, decrépitos y destrozados, que tan sólo nos permiten imaginar la estructura de lo que en su momento fue un edificio que colmó de esperanzas a enfermos condenados a morir. A partir de entonces, si atendemos a las declaraciones de diferentes testigos, entre las paredes del hospital continúan habitando «presencias invisibles».







Dos investigadores granadinos, Juanjo y Antonio Guzmán, llevaron el peso de la investigación sobre los extraños sucesos en el hospital de Bertha. Durante años convirtieron aquel rincón de la Sierra de Alfaguara en su centro de operaciones. Ambos sufrieron en el lugar un fenómeno de difícil explicación, cuando atravesaban en automóvil el pueblo de Alfacar. Su coche, como casi todos los que están en circulación desde hace años, posee un sistema electrónico LCD en el que aparece la fecha y la hora. En un determinado momento observaron cómo los números de la pantalla de cristal líquido comenzaban a cambiar, hasta reflejar una fecha y hora diferentes. Los investigadores no le dieron mayor importancia al suceso. Sin embargo, tiempo después, los lugareños les narraron el caso de un hombre que se ahorcó en un árbol cercano al viejo sanatorio a mediados de los años 70 del pasado siglo. Sorprendentemente, la fecha y hora de la muerte del individuo coincidían con las que habían aparecido en la pantalla LCD del automóvil semanas antes. Este desconcertante hecho se repetiría en el caso de otros visitantes, tal como pudieron averiguar tiempo después los investigadores. Durante décadas, visitantes y excursionistas experimentaron extrañas sensaciones en las inmediaciones del decrépito edificio. De hecho, existe una zona muy cercana al viejo hospital, tranquila y resguardada, que es muy frecuentada por campistas. Éstos, en más de una ocasión han sufrido algunos «percances» que han provocado su huida. Por ejemplo, muchos de ellos han narrado que sus tiendas solían aparecer rajadas, cuando nadie más se encontraba en la zona. Otros visitantes ocasionales, en este caso senderistas, afirman haber percibido ciertos sucesos desconcertantes. Desde el curioso fenómeno conocido con el nombre de «sonido cero», consistente en la ausencia total de ruidos –manifestación habitual en los lugares marcados por lo paranormal–, hasta casos de individuos que, tras pasar junto al edificio, se desorientan y terminan perdidos en medio del bosque. Alguno de estos casos a punto estuvo de acabar en desgracia. Son innumerables las noches que Juanjo y Antonio, junto con un nutrido grupo de amigos e investigadores, han pasado en el interior y los alrededores del hospital de Bertha Wihelmi, a la espera de lo imposible. Y, en más de una ocasión, lo absurdo se ha hecho realidad. Los investigadores lograron captar un buen número de psicofonías, en algunas de las cuales se escucha el nombre de Bertha Wihelmi o las propias voces se identifican como la holandesa. En otras, las grabaciones muestran lejanas y breves conversaciones relacionadas con el pasado del ruinoso edificio. El grupo de investigación inicial disminuyó su número de miembros a medida que los fenómenos se hacían más espectaculares. Así, algunos de los aficionados a lo paranormal pudieron percibir como «algo» invisible tiraba de sus ropas o mochilas, por lo que muchos decidieron no volver al lugar.


El espectro ante los investigadores



Los investigadores sabían que algunas personas habían contemplado la aparición espectral de una enfermera que vagaba por las estancias de la construcción, acompañada por lo que los testigos identificaron con un gran perro negro. Los dos principales investigadores, Juanjo y Antonio Guzmán, pasaron muchas noches en vela con el objetivo de toparse con la presencia fantasmal. Una noche, junto a otra persona, comenzaron a escuchar unos pasos en la lejanía, cuyo sonido venía acompañado por una voz susurrante. Acto seguido, los tres vieron la imagen de una mujer de pelo blanco, con unas ropas del mismo color y una cara muy demacrada. Lo sorprendente es que la figura se desplazaba lentamente, pero a varios palmos del suelo. Antes de que ninguno de los presentes pudiese reaccionar, la mujer se volatilizó en el aire. Días después, los hermanos Guzmán, tras una intensa investigación en archivos y bibliotecas, dieron con una vieja fotografía en blanco y negro de Bertha Wihelmi. Cuando la contemplaron por vez primera, ambos se miraron con cara de asombro y cierto temor. Era el mismo rostro que habían contemplado en el interior del sanatorio encantado. ¿Aun vaga entre sus derruidos muros la figura espectral de Bertha Wihelmi? Eso, al menos, es lo que nos confirmaron quienes han tenido el valor de adentrarse en el corazón de la Sierra de Alfaguara, en pos de unos fenómenos que continúan produciéndose y para los cuales todavía no existe una explicación racional.





Espectaculares sucesos



El autor ha tenido la oportunidad de entrevistar a varias personas que, después de visitar el lugar, se llevaron una desagradable sorpresa. Se encontraron su automóvil mirando en sentido contrario al que lo habían aparcado. Estas personas comprobaron que el coche no estaba abierto ni forzado. Otros visitantes han relatado que abandonaron el lugar tras notar que una presencia los observaba o bien tenían la sensación de que una «negrura» avanzaba hacia ellos. No faltan aquellos que pudieron escuchar con total claridad voces y gritos de procedencia desconocida a escasos metros de su posición. Sin embargo, por mucho que intentaron localizar el origen de tan desagradables sonidos, nunca hallaron una explicación.

Rafael Reyes es un profesor de secundaria que tomó la decisión de investigar por su cuenta los sucesos del viejo hospital, tras enterarse de los sucesos anómalos que allí ocurrían. Durante dos años viajó regularmente al viejo hospital con la intención de grabar psicofonías. En una de ellas se escucha el nombre de Bertha, pero también ha obtenido otras muchas en las se han registrado diferentes voces diciendo frases completas, incluso en latín. «No me molestes más», «vete» y «no entres dentro», son algunas de las inclusiones psicofónicas que ha obtenido Rafael Reyes. En una ocasión le preguntó al supuesto fantasma de Bertha por qué no se mostraba. «¿Tienes miedo?», inquirió el investigador. «Tú sabes que no tengo miedo», fue la respuesta que se plasmó en la grabadora. Por otro lado, también ha logrado tomar varias fotografías en las que según el interesado se aprecian misteriosas figuras que no estaban presentes en el momento de apretar el disparador de la cámara. En algunas de ellas presuntamente se ve a una mujer ataviada con un antiguo uniforme de enfermera, un perro, un niño o una figura negra.


La vida de Bertha


La verdad es que hay un poco de confusión con algunos datos, la foto de abajo no se sabe ciertamente si es de Bertha o de Elena Bickmann, otra mujer que trabajaba en el sanatorio. Las últimas noticias, dadas por un anciano que fué paciente en ese hospital, dicen que es Elena y que es ella tambien la que se aparece en ese lugar. Incluso viendo las fotos dice reconocer a los perros que había en ese sanatorio hace setenta años.



Indagando un poco sobre este tema me encontré con la vida de esta mujer, os dejo un resumen porque me parece digna de ser contada.

Berta Wilhelmi construyó este sanatorio. Aquí está su vida:
El nombre Berta corresponde al de una mujer de origen alemán y por ello lleva el apellido de Wilhelmi y que vivió entre los años 1858-1934. Cuando todavía era una niña sus padres se establecieron en Granada y montaron varias fábricas de papel. Ella vino a esta región unos años después y cuando ya había visto morir a su hermano de tuberculosis. Se casó varias veces, tuvo varios hijos, construyó una casa en el rincón de El Purche que llamó “Las Acacias” donde empezó a atender enfermos de tuberculosis. Poco tiempo después, creó el Patronato Antituberculoso de la Alfaguara, con la ayuda de los doctores Alejandro Otero y José Blasco Reta. En 1923 se inauguró el Sanatorio de la Alfaguara, especializado en el tratamiento de la tuberculosis, y en 1924 organizó un preventorio para niños y niñas, con todas las características de una escuela al aire libre.

Su gran actividad y sus muchos viajes se compaginaron con temporadas en la casa del Purche, en compañía de sus hijos y nietos, que serán objeto de su atención educadora. Separada del Sr. Domínguez, encargado de la fábrica de papel que tenía en el término de Pinos Genil y segundo matrimonio de Berta, se dedicó plenamente a ayudar a los demás. Tanto en su vida privada como en su actividad pública, Berta no se ciñó al patrón de esposa y madre propio de las mujeres de su clase y época. Compartió los últimos años de su vida con su hija Berta y con su sobrina, Emma Wilhelmi. En la primavera de 1931, un derrame cerebral la inutilizó física y mentalmente, muriendo el 29 de julio de 1934. El pensamiento feminista de Berta Wilhelmi queda patente en la ponencia presentada al Congreso Pedagógico Hispano-Portugués-Americano, titulada «La aptitud de la Mujer para todas las profesiones», donde defenderá «la igualdad de ambos sexos en cuanto al derecho a buscarse los medios de subsistencia necesarios para la vida…, derecho de gobernarse por sí y de tomar parte en las cuestiones sociales».

Esta mujer de gran inteligencia, fuerza y buenos sentimientos, feminista y amante de la naturaleza, fue muy conocida en Granada por sus escritos y la ejemplaridad de vida, siendo calificada en su momento como «ilustre señora», «insigne escritora» o «dama ejemplar». Progresista, libre de prejuicios, de fuerte carácter y respetuosa con otras ideas, llevó a cabo en Granada una enorme labor en muy diversos ámbitos, entre los que destacan los de carácter pedagógico y filantrópico, impulsada por su preocupación en la regeneración física y moral de las personas. En la ciudad de Granada existe una calle con su nombre.

Fuentes:

www.andalucia.cc

www.akasico.com

http://misterios.co/2009/01/27/el-sanatorio-de-la-alfaguara/

lunes, 11 de agosto de 2014

Viandas: la casa de los espíritus.





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Historia de un restaurante encantado

Formábamos un nutrido grupo de investigadores unidos todos en busca del misterio… La cita era en el restaurante “Viandas”, popular por los extraños acontecimientos paranormales que en él y desde él se han retransmitido conformándose como uno de los casos paranormales mejor documentados de la última década en nuestro país.



Entre los que estábamos en esa investigación en vivo, el pasado mes de Octubre, destacaban investigadores como Luis Mariano Fernández, Miguel Ángel Del Puerto, ex profeso para esta investigación Guillermo León, Nacho Ares o nuestra redactora Clara Tahoces. La tarde ya había comenzado con las distintas grabaciones de los anteriores con óptimos resultados, así la investigadora Clara Tahoces junto con Nacho Ares había podido recoger en su grabadora un buen número de psicofonías con extrañas voces de niños pidiendo ayuda en lastimeras peticiones que impresionaban a todo el que las oía, no fue lo único pues también se pudieron captar las extrañas formaciones esféricas luminosas de las que ya informó “Más Allá” en un número anterior. Por la noche se concentró un mayor número de participantes los cuales fueron también testigos de diferentes acontecimientos cuando menos anormales: se repitieron extraños ruidos de abrir y cerrar los cerrojos de las grandes ventanas que iluminan la casa, extrañas descargas de estática, bajadas de temperaturas y aumentos de humedad anormales, voces de “ninguna parte” que llamaban a algunos de los componentes de esta investigación, aportes, raps o lo más impresionante la experiencia vivida por Luis Mariano Fernández, un cámara y el investigador sevillano José Manuel García Bautista cuando en el transcurso de una entrevista fueron testigos directos de la muda presencia y frío paseo es un extraño volumen humano, neblinoso, por uno de los ciegos patios traseros de la última y encantada planta de “Viandas”… donde no había nadie salvo ellos tres. Posteriormente en otras grabaciones de audio y video se visionaron nuevas esferas de luz paseándose por las habitaciones, extraños sonidos captados por los mini-disc y nuevas psicofonías con las inquietantes voces infantiles que no provenían de ninguna parte… Sólo el pasado de esta casa nos puede desvelar su secreto presente y sólo es la casa la impenitente testigo de acontecimientos que se escapan a toda razón racional.



Quizás los datos obtenidos en una sesión de oui-ja tengan alguna significación pese a que no son el tipo de experiencia que solamos valorar .En aquella sesión se obtuvieron posibles pistas como alguien que falleció en ese mismo lugar a manos de un familiar sobre el año 1837 y que se llamaba “Olga” cuyas extrañas relaciones nos llevan a un incendio en el inmueble sobre 1800… Hoy sabemos que en el siglo XIX hubo un incendio en el inmueble y que junto al hoy famoso y encantado restaurante hay un colegio teresiano cuyos principales inquilinos son niños… Bajo “Viandas” y perteneciente al conjunto del Colegio se encuentra una cripta, una cripta bajo “Viandas” pero sin acceso desde el local… un punto ciego pero de sumo interés. Pero nuestro convencimiento es que en “Viandas” habita algo más que los vestigios de un solo ser, nuestras impresiones son que nos encontramos ante un caso que de inicialmente ser calificado por nosotros como de fantasmas o poltergeist (algo totalmente diferente) ha pasado a todo un caso de casa encantada en pleno corazón de Sevilla y es que en este lugar hay algo más…

Habría que retrotraerse a los inicios de esta investigación, cuando a comienzos del año 2003 la gerente del establecimiento nos comentaba las diferentes experiencias vividas por todos los empleados de “Viandas” muchos de los cuales abandonaron su puesto de trabajo al no soportar la convivencia con el repentino inquilino.



Todo comenzó para ellos en los primeros meses del año 2001 cuando el local se traspasa de propietarios y es adquirido por Francisco Javier Pérez Parralo. Se inician unas obras de remodelación del local con una contrata de construcción de Gerena y Rociana, a lo largo de los siguientes meses ellos serían los protagonistas de los sucesos paranormales en dicho lugar: herramientas que cambian de sitio o desaparecen, llamadas, siseos, sentirse extrañamente acompañados, extrañas huellas… todo ello era su quehacer diario, sin embargo uno de los momentos más tensos en la obra de “Viandas” se vivió cuando una mañana apareció el local abierto totalmente, el suelo recién hormigonado no aparentaba que nadie hubiera entrado pero los indicios de un posible robo estaban abiertos…se cursó llamada a la Policía Nacional con comisaría en la Plaza de la Gavidia y se personó un “Z”, inspeccionado el lugar y con la pertinente denuncia sólo se puedo clarificar que no había habido robo, que la entrada no había sido forzada pese a que se encontraba abierta y que nadie había ni entrado ni salido del local hecho que hubiera quedado marcado en la superficie recién pavimentada… Los acontecimientos se siguieron sucediendo y la contrata seguía notando como alguien invisible jugaba con sus herramientas y parecía empeñado en no abandonar aquel lugar. Durante todo el tiempo que duró la construcción las puertas continuaron apareciendo abiertas y las herramientas desordenadas, sin embargo las llaves sólo las tenían el propietario y el capataz de la obra…¿Quién abría las puertas del lugar? ¿Quién jugaba con las herramientas de los trabajadores?

A mediados del 2001 el restaurante-bar “Viandas” abre sus puertas al público y comienza su actividad dedicado a la restauración, su planta baja dedicada a la actividad de un bar sevillano, la primera planta dedicada a la restauración más deliciosa y la última planta cerrada y en aparente olvido sin un fin o finalidad marcado salvo el de almacén y vestuarios del personal femenino y masculino del mismo. Estos primeros meses fueron aparentemente tranquilos, sin mayores sobresalto y con la única atención en levantar un recién nacido negocio en pleno casco antiguo de la capital andaluza.

Al cabo de los tres meses, en los albores del verano del 2001 comenzarían los primeros hechos anormales- paranormales que sembrarían de inquietud la vida de los trabajadores del local…, les estaba sucediendo lo mismo y ese temor y esa ansiedad contenida estaba minando a los abatidos trabajadores. Las experiencias de todos ellos eran de lo más variopintas, desde sentirse acompañados, ver moverse objetos o desaparecer, sentirse tocados por un algo invisible o ver una extraña sombra que se paseaba por la tercera planta… todo escapaba a su entendimiento pero sabían que allí no estaban solos.



Estos sucesos “aislados” comenzaron a extenderse y ya era normal oír pasos, pisadas y carreras por alguien en la última planta teniendo el convencimiento de que allí no había nadie que las originara, el viejo piano restaurado y originario del famoso hotel sevillano Alfonso XIII tocaba notas disonantes solo, sin que nadie pulsara sus ya olvidadas y finas teclas, continuos porrazos denominados como “raps” eran usuales, las cajas de vino se movían de lugar, vasos que estallaban, cuadros que caían o lavavajillas que comenzaban a funcionar y a tirar agua caliente estando totalmente desenchufado… la situación se ponía cada vez más tensa difícil, y rememorando las palabras publicadas por esta misma revista en su número de Septiembre , la gerente del local –Raquel Morcillo- comentaba a “Más Allá”: ”Lo que más nos asusta es el oír en la planta de arriba ruidos de pisadas y carreras así como golpes sabiendo que no hay nadie. Las sombras que se suelen ver en la escalera son muy impresionantes y la verdad es que ya casi nadie sube a cambiarse solo, por el miedo que provoca encontrarse con el fantasma. Yo misma fui testigo de una sombra que parecía subir por las escaleras , me dejo sin aliento…Impresiona mucho”. Recientemente Raquel fue testigo también del paso de la sombra o volumen neblinoso ante ella, una situación que acabo de romper sus nervios. Y pese a todo debemos de confesar que es ella la más fuerte de todos los empleados y que a la vez ha sido pieza clave en esta investigación, ella a su vez es la depositaria de todas las impresiones, sensaciones, emociones y sentimientos enfrentados de los compañeros de trabajo que acuden a ella para contar y desahogarse de sus últimas experiencias en este su encantado lugar de trabajo.

Pero el viejo “coronel”, como se le llama al molesto inquilino, seguiría atormentando al resto del personal de “Viandas” y el rosario de declaraciones y testimonios se sucede a “Más Allá” narrando todas estas experiencias.



Victor R. es otro de los camareros del local que ha sufrido también diferentes experiencias con este intranquilo morador: “Mi experiencia es bastante parecida a la de Sebas ,un día colocando una mesa de 16 comensales bajé a por más servicios y al subir encontré la mesa en otro orden… Las copas sobre las servilletas y sobre la copa el plato… todo en menos de dos minutos…” y prosigue: “En otras ocasiones he sentido como si alguien pasara junto a mi, me soplara, me tocara y también he visto abrirse y cerrarse las ventanas. Lo peor es por la noche que sabes que las has cerrado todas antes de irte a casa y al cerrar el local mirar hacia arriba y te las encuentras ¡abiertas!”. Sebastián Calle es camarero del local y encargado del personal de “Viandas” y en su haber también se encuentran diferentes experiencias que le asombraron y asombran en la actualidad: ”Es muy similar a lo que nos ha sucedido y sucede a muchos de nosotros cuando colocamos una mesa… sin saber como te encuentras en un plis-plas la mesa dispuesta de otra forma sabiendo que no hay nadie en la planta, es muy fuerte a mi me ha sucedido ya en varias ocasiones, es como si el “coronel” jugara con nosotros” y extendiéndose en explicaciones nos comentaba y rogaba: ”yo, de verdad, pienso que lo debéis de dejar en paz, cada vez que se hace una investigación aquí los días posteriores son uninfierno y es cuando más alborotado está… yo lo siento correr por el piso superior, bajar las escaleras e incluso he visto la sombra con los cambios de temperatura y las olas de frío… dejadlo tranquilo yo creo que es la única forma de que no hostigue a nadie…” Y sin embargo Sebastián atesora una experiencia que le hace palidecer cada vez que la recuerda: “estaba en la planta alta cambiándome y pude oír perfectamente como me llamaban lenta y pausadamente “Seeebaaasss”, aquello fue muy fuerte por que veía que aquella voz surgía de la nada y en la planta estaba vacía, te lo garantizo, en esa planta se oyen cosas extrañas, ruidos extraños ,quejidos, te llaman por tu nombre…y sin embargo no hay nadie” Recientemente también ha sido testigo de cómo las ventanas se abrían y cerraban solas incluyendo la apertura de los cerrojo que las asegura como si unas manos invisibles y solitarias tuvieran algún empeño en ello.


El cocinero del restaurante, Jorge Marín, es de carácter escéptico, de aquellos que sólo creen lo que ven pero el morador del restaurante en el que trabaja ya lo tiene más que convencido: “de que hay algo más no me cabe ninguna duda ya” , Jorge no es ajeno a todo ello y dispuesto nos narró su experiencia: “Un día estaba en la planta alta y sentí un cambio de temperatura fuerte, una bocanada fuerte de calor al frío, en pleno Verano de Sevilla, llegó a la habitación y eso sabéis que es imposible en esta ciudad y en esa planta con el calor que hace siempre, pero lo peor fue cuando por la puerta, delante mía pasó algo o la sombra de alguien pero sin proyectarse sobre la pared, en el aire, no se como explicarlo, como lo que tenéis fotografiado…me asusté mucho, me impresionó… Después de aquello quedé convencido de que algo habita allí arriba y salí como alma que lleva el diablo para abajo”. Jorge también ha sido testigo hace escasas fechas de cómo los diferentes grupos de climatizadores saltaban accionándose y desconectándose alocadamente y sin motivo o acción humana aparente…

Carolina Sánchez nos sorprendió a todos cuando en plena investigación en el mes de Julio, en la confianza de las altas horas de la madrugada y de saberse con un grupo de amigos que únicamente tratábamos de ayudar nos confesaba, con mimetismo con respecto a declaraciones pasadas, lo siguiente: ”estaba cambiándome en la planta alta, justo cuando me agachaba a atarme el zapato, levanté la vista ya que me sentí observada, por el pequeño espejo de la habitación vi perfectamente a alguien que me observaba, perfectamente, allí había alguien que me estaba mirando, me giré y sólo vi una sombra difusa pero ni rastro de nadie en el largo pasillo… era imposible. Desde entonces tengo la certeza de que en el edificio hay algo más…” La chica con las lágrimas en sus ojos no quería recordar más de estas experiencias que para ella supusieron una enorme impresión y de los fenómenos paranormales que en “Viandas” suceden, fenómenos que siempre había creído exagerados y de los que en un ámbito general –no concretados en el caso “Viandas”- tuvo noticias en su paso por la Universidad Laboral de Córdoba.



Silvia González también prosigue con estas declaraciones comentándonos: “Aparte de sentir presencias y sentirnos extrañamente acompañadas hay algo que nos inquieta… es terrorífico comprobar como en la habitación que usábamos de vestuario las mujeres, la puerta se abre pese a tener echado el cerrojo… es como si unas manos invisibles e inteligente lo abrieran sin mayores problemas y queriendo, primero, hacer notar su presencia y ,segundo, que puede con todos nosotros pese a los pestillos… para mi la demostración de ese ser es más que suficiente para no estar tranquilas”.

Ex trabajadores del lugar son un poco más escépticos con respecto a los moradores del restaurante, Pepe Bulla nos comentaba: ”Yo he estado aquí sólo y no me ha pasado nada raro, incluso dormía en la planta de arriba sólo por la tarde” no obstante matizaba: ”mira, yo no se si allí hay o no un fantasma pero te digo mi verdad… algo raro hay, eso es seguro, lo que allí pasa no sucede en ningún sitio”. Pepe nos comentaba que otros compañeros que ya no trabajan tampoco en el lugar han sido también testigos de todos los fenómenos ya descritos.

Ante toda esta situación de pánico en el local la gerente lo comunica a la dirección de la empresa, y Javier Pérez decide contratar un sistema de vigilancia y alarma con la empresa SECURITAS. Esta compañía de seguridad privada coloca una serie de volumétricos y alarmas sonoras en el local que inesperadamente comienzan a saltar y a dar presencia física en la tercera planta, en la lúgubre y desolada tercera planta… Como cabría de esperar en caso de robo no salta en la planta baja sino en la alta y como mucho en la intermedia, indican presencia de algo, objeto, animal o “cosa” de más de 45 kgs., volumen superior a este peso y en movimiento… En este punto los expertos en seguridad y nuestra investigación han descartado que lo provoque cualquier tipo de animal verificando el más que correcto funcionamiento del equipo técnico. En este caso no son las impresiones humanas y si los dispositivos técnicos e informáticos los que han captado estos fenómenos paranormales o cuando menos anormales. Ante la falta de respuestas a estas constantes alarmas, y con las continuas visitas de SECURITAS al local a diferentes horas de la madrugada, Javier Pérez decide instalar un sistema de cámaras de visión nocturna conectadas también a la misma empresa de seguridad a la vez que nos manifestaba su absoluto convencimiento de: “algo que no es humano, ni material, que no es de este mundo habita en este edificio… Incluso mi perro ha detectado esta presencia y no quiere venir, lo tengo que traer a rastras”, y es que los animales tienen una especial sensibilidad para todo este tipo de fenómenos.



Miguel Ángel y Servando Limón son dos hermanos que, armados con una sana actitud escéptica, acudieron en nuestra compañía al famoso lugar, tras vivir una serie de experiencias que fueron radiadas a toda España nos comentaban: “Nosotros no creíamos en esto pero lo que hemos vivido es inexplicable… el sentir una respiración ajena a nosotros en una habitación, el como arañan la pared o los porracitos (raps), ver como el termógrafo conectado al PC detecta una forma y registra unos pasos y sin embargo nuestro ojo “in situ” no ve nada es muy superior a lo que cualquier mortal puede explicar o vivir en su vida… Y ya que te toque “algo”… uf! Como experiencia te puedo comentar que los problemas cotidianos parecen menores después de vivir esto, es como tener la constancia interna de que después de la vida hay algo más… es muy fuerte” Sobran más comentarios.

Pero el restaurante “Viandas”, su emplazamiento, tiene una serie de connotaciones que lo hace un lugar especial, un lugar que tiene muchahistoria, historia negra que tal vez está influyendo decisivamente en todas las experiencias paranormales que en él suceden… Los primeros hechos que tenemos recogidos fruto de nuestra investigación es precisamente un incendio en el local en el siglo XIX, no podemos concretar fechas pero es significativa tener la constancia de que en el transcurso de su vida este edifico ha padecido el efecto de las llamas. Más cerca en el tiempo, el 17 de julio de 1936, encontramos el asesinato de un sereno con el único pretexto de robarle su arma, el día antes, del alzamiento en Sevilla.

Años después, en el año 1946 el tranvía que cruzaba la calle Laraña atropella a varios viandantes provocando la muerte de dos de ellos, todo ello antes del ensanche de la mencionada calle, el mortal accidente ocurrió justo en la esquina de lo que sería, al transcurrir el tiempo, el restaurante “Viandas”.

Un nuevo hecho luctuoso sucede en la década de los 50 y es en boca de una vecina del barrio, que lleva habitando más de 60 años en una vivienda cercana, al edificio objeto de nuestra investigación, esta anciana nos comentaba: “Siendo yo muy pequeña, recuerdo que una noche, mi padre que era encargado de una ferretería muy famosa en aquellos tiempos en la ciudad, llegó a casa muy nervioso, y al parecer justo en la puerta del actual restaurante, había descubierto una pequeña caja de madera, que contenía el cadáver de un niño o una niña”.

Pero aún hay más, D. Francisco Collantes de Terán en los años 50 descubrió una cripta almohade. En el año 1956 se reedifica el edificio y se conservan los restos siendo estudiados por el arquitecto Luis Gómez Estern quién creó una cripta de cemento para proteger los restos. Se cree que esta cripta es de sumo valor a tenor de las palabras del arqueólogo sevillano Javier Verdugo: ”Se hace un acceso a unos restos arqueológicos, hay que respetarlo siempre. Desde ese momento pertenecen al Estado, por lo que es una barbaridad que se hayan taponado”. La zona tiene un gran valor ya que hay pocos restos almohades en Sevilla y tal vez podía ser un indicio de que en el lugar hubieran más restos. ¿Víctima de su propia Historia?

El edificio ha pasado en estos años por diferentes actividades laborales pero también tiene una historia esotérica y ocultista encerrada en su interior… El local fue, en otras épocas, un bar denominado como “Las Nuevas Columnas” (1995), Mesón “Sevilla Barbadillo” (1988), “Textil San Carlos” y anteriormente “Ferretería-Juguetería Victor Rojo”. En diferentes épocas ha estado dedicado a la restauración y en concreto durante los años 1988 a 1995 también alquilaban habitaciones, quiriendo cierta fama al saberse “vox populi” que se realizaban sesiones de oui-ja y otras prácticas espiritistas en sus habitaciones. Prácticas habituales que a decir de sus protagonistas: “en más de una ocasión nos llevábamos más de un sustillo…”. Y no sólo en este edifico en particular, se tiene constancia que en otro establecimiento cercano en la misma calle, el Bar “El Picadero” cuando fue sede de la Casa de Córdoba, también en sus pisos superiores se producían reuniones y charlas sobre estos temas e incluso se realizaban prácticas espiritistas.

En 1995 el local es traspasado y continúa su explotación, como restaurante y hospedaje, siendo durante este periodo de tiempo cuando se registra un hecho que es muy a destacar: una persona relacionada con los propietarios del establecimiento y muy vinculada al lugar se quita la vida siendo, dicho por los testigos, el espíritu del suicida –cuya identidad no estamos autorizados a desvelar- el que hoy convierte sus jornadas laborales en auténticaspesadillas.



Y así nuestra historia enlaza con el año 2001 en la que Francisco Javier Pérez Parralo adquiere el local, el resto ya lo hemos narrado a lo largo de este artículo, sumamente conocido y popularizado aún más por que durante el transcurso de una histórica crónica desde el lugar para el programa radiofónico “Milenio 3” de la Cadena SER los fenómenos paranormales se manifestaron ante los micrófonos y ante toda la audiencia de nuestro país.

Los fenómenos siguen ocurriendo como pueden dar fe de ello investigadores, trabajadores e incluso los clientes que también han tenido experiencias con el “habitante” del local… De tal suerte que Claudia González, una niña de 2 años, veía a un ser en las escaleras de subida a la última planta tocado con un sombrero, inquieta se lo comunicó a su padre… Juan Carlos González subió con su hija y la gerente pero allí no había nadie, la niña dijo que el ser la llamaba a la última habitación y la niña andaba por esta planta guiada por unas manos invisibles como si conociera la casa desde siempre…

Se han captado nuevas esferas luminosas, esferas luminosas como las captadas por los equipos de investigación de “Discovery Channel” en referencia a las casas encantadas y fantasmas, esferas análogas para un mismo fenómeno a miles de kilómetros de distancia… La última experiencia la ha sufrido un equipo de TVE y C9 que fue testigo del pasear de la misteriosa sombra ante sus ojos y de cómo diferentes objetos de esa tercera planta comenzaban a moverse solos… Santiago, el periodista que llevaba a cabo la entrevista nos comentaba: “Es algo alucinante… yo venía con mucha guasa aquí creyendo que todo era mentira pero después de vivir esto debo de decir que CREO…”, Santi balbuceaba mientras se reponía del shock nervioso tras sufrir esta experiencia.





Según tenemos constancia ,por parte de Javier Pérez, en el año 1985 la policía local requiere los servicios a Cruz Roja de la presencia de un médico para atender a una “monja endemoniada”. Según relatan médicos consultados no fue la única esta intervención ya que constan datos de, al menos, otra llamada en el año 1982 por las mismas causas.

Todo ello es el caso “Viandas”, posiblemente uno de los casos paranormales mejor documentados de nuestro país y que como cronistas de la actualidad misterio hemos narrado, las investigaciones y fenómenos paranormales continúan, sólo el tiempo y nuestra paciencia podrá llegar al final de un caso de gran relevancia y que hoy es viva actualidad del Misterio.

http://misterios.co/2011/06/15/viandas-la-casa-de-los-espiritus/